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1 1Si nos remontamos a la época de la fundación del Club Alemán en el año 1866, entonces debemos imaginarnos que el Uruguay se había independizado hacía escasos 40 años. La grave epidemia de fiebre amarilla había sido vencida y Montevideo era una capital en permanente crecimiento con 35 hasta 40.000 habitantes.Un magnífico puerto, a menudo, con más de 100 barcos de todo el mundo y muchas pequeñas embarcaciones daban la pauta de la importancia de esta ciudad. Las casas, generalmente de estilo español con patio, eran de dos pisos y techo plano. Existía una linda Catedral y el teatro Solís.

Cuando se viajaba de Hamburgo – naturalmente con un barco a vela – al Río de la Plata, se demoraba entre 60 y, a veces, de 70 a 80 días. En esta época, 1865, había ya en Montevideo más de 20 comercios e importadores alemanes que, a su vez, proporcionaban trabajo a muchos empleados alemanes. En el año 1846 en una reunión de 70 personas se había decidido pedirle al Real Ministerio de Prusia enviar un pastor. Este debería, a su vez, tomar el lugar de maestro para los hijos de las familias alemanas. Sin embargo, transcurrieron 10 años hasta que llegara el pastor a Montevideo. En aquel entonces, colegio y congregación era el lugar de reunión de los alemanes en Montevideo. Naturalmente, también se veían en el Hotel “Germania” donde, después de brindar, una canción dejaba traslucir la nostalgia hacia la patria.2 2

Poco a poco, se organizaron reuniones y ensayos de coro en este lugar. Se encontró un dirigente y pronto se logró un encuentro con la asociación coral “Frohsinn” de Buenos Aires. 
El concierto tuvo lugar el 1º de mayo de 1865 en el teatro Solís con una sala colmada de espectadores. Este éxito aumentó el deseo de intensificar la sociabilidad y el canto, fundándose el 07 de diciembre de 1866 la sociedad coral “Frohsinn” en Montevideo, que posteriormente en el año 1900 adoptó el nombre de “Deutscher Klub Montevideo”.

Desde 1866 hasta 1892 fue el “Club Frohsinn” el único club de habla alemana que a pesar de las dificultades pudo sobrevivir. Un día después de su fundación, los alemanes en Montevideo pudieron instalarse en su acogedor local. Con este motivo se había alquilado una casa adecuada en la plaza Zabala. El tranvía y la playa eran en esta época aún elementos del futuro. Se cabalgaba, se andaba en carroza o se hacían caminatas. Los negocios cerraban a las 17 horas y poco después uno se reunía a la hora del copetín en el club. En estas reuniones, principalmente, se intercambiaban novedades de la patria que, generalmente, daban motivo a discusiones. Es la época en que se desarrolla la guerra 1870-71 y la fundación del Reich bajo Bismarck, todos temas que alteraban alguna mente, aumentando el consumo de cerveza. Hay que mencionar que en el club, únicamente, se servía cerveza en botella importada de Noruega. En el club había habitaciones para consumo de bebidas, lectura y billar. En los años 80 se realizaron torneos de cartas (SKAT) y ajedrez. Sin embargo, también hubo dificultades en el club. En el año 1891, el tesorero tuvo que declarar no cobrable la suma de 353,11 m/n y de acuerdo al protocolo recibió el secretario amplias facultades para intimar el pago de estas deudas, lo que no tuvo éxito. En el año 1892, en el día que cumplía años el emperador, el discurso de un socio, según parece, no fue del agrado de todos. Después de esto, 19 socios se retiran y fundan el “Club Hohenzollern”. Debió esperarse al año 1900 para que estas personas enemistadas se volvieran a encontrar.

3 3El 22 de enero de 1900 el “Club Hohenzollern” se vuelve a unir con el “Círculo Frohsinn”, decidiéndose nombrarlo “Club Alemán Montevideo” en el futuro. Con la unión, el club tenía 85 socios y desde el punto financiero repuntaba. Así que en 1910 se pudo adquirir en la calle Buenos Aires una sede propia, en la cual también se construyó una cancha de bowling.

La Primera guerra mundial y los años posteriores a ella, repercutieron negativamente en el Club Alemán, que, sin embargo, pudo mantener su propiedad. Hasta los comienzos de la Segunda guerra mundial nuevamente el club repunta. Pero, debido a la lista negra, los años de guerra y la entrada de Uruguay en la guerra con Alemania, nuevamente aparecen dificultades. Fue imposible mantener la sede y en el año 1946 fue vendida. El club contaba con 32 socios y alquiló una sede provisoria en la calle Tomás Diago.

El auge económico de la R.F.A. después de finalizar la guerra, mejoró la situación de los alemanes en el extranjero y también el Club Alemán pudo poner esperanzado su mirada en el futuro.4 4

En el año 1949, se adquirió en la calle Colonia, una sede que fue el centro de reunión de la vida social de la colonia alemana. Sin embargo, pronto los ambientes resultaron pequeños y no correspondían a los deseos esperados. Debido a esto, en 1958 se alquilaron los ambientes del 4to. piso en la calle Paysandú donde funcionó el Club Alemán con un restaurant. En la fundación del “Club Alemán” existía en aquel entonces, una colonia relativamente grande, que vivían juntos en una todavía relativamente pequeña ciudad. La situación económica era generalmente estable.

Debido a las dos guerras, 1914 y 1939, esto tuvo un cambio decisivo. La motorización, así como también la revolución en los medios de comunicación, trajo un cambio en las costumbres de la vida. La vida social pasa a un segundo plano y el interés por el deporte se acrecienta cada vez más. Esta evolución la tomó en cuenta el Club Alemán adquiriendo en 1975 un gran predio al borde de la ciudad ubicado a orillas de un gran lago. Allí se halla hoy la sede del Club Alemán y cuenta con 4 canchas de tenis iluminadas, gimnasio, restaurant con salón para fiestas y quincho con parrillero.

Erich Flocke

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